17 de agosto de 2015

Transiberiano: De Moscú al Lago Baikal. (Rusia I)

¿Por qué decidimos realizar el transiberiano?
Teníamos una espinita clavada desde que en nuestro largo viaje RTW perdimos los pasaportes y no pudimos regresar recorriéndolo como era nuestro propósito inicial. Además, este año retrasamos la decisión del viaje hasta un mes antes, y entonces nos pareció la opción más atractiva conforme a presupuesto. Nos atraía conocer Rusia y, por añadidura, reconocemos la atracción del reto viajero de la ruta por su carácter histórico.
Ruta del viaje, transiberiano 2015

¿Qué atractivo tiene viajar tantas horas seguidas en tren? ¿Tiene algo especial el transiberiano?
Hemos viajado en La India, en China y ahora Rusia. Viajar en tren tiene algo especial por cuanto vas sintiendo el viaje, el desplazamiento, la distancia,… el transiberiano tiene a partir de ahí las características intrínsecas al país que recorre. Se puede palpar la idiosincrasia local, el paisaje y percibir la importancia vital que supone esta vía de comunicación que une a los habitantes de regiones muy dispares y por la que se transportan las materias primas que permiten su desarrollo económico; un país que conteniendo las mayores reservas energéticas del mundo siempre estará destinado a ser una superpotencia. Hasta ahí lo bonito, pero es necesario prevenir de la dureza del viaje, por lo que tiene de monótono (me he fundido Guerra y Paz, jeje), de paisaje invariable (los Urales son imperceptibles, el paisaje es una pretaiga constante, bosques de abedules y abetos combinados con campo), por la práctica imposibilidad de comunicarte con los locales y por las deficiencias de la mayor parte de trenes (salvo los de numeración inferior, los baños no tienen agua, por ejemplo). Tiene eso sí la peculiaridad (y atractivo) de ser una ruta apenas transitada por turistas, para nuestra sorpresa, ni viajando como nosotros del 27 de julio al 10 de agosto. Solo en las capitales y al final en Irkutsk o Baikal te topas con turistas, en su mayoría asiáticos o propios rusos. En suma, es un viaje que te sumerge en Rusia, sin apenas interés turístico pero una experiencia viajera incomparable, en cierto modo un viaje reflexivo.

Vistas desde el tren, transiberiano 2015
Parada durante el trayecto, transiberiano 2015

Recorrido:
  • Moscú-Ekaterimburgo. 26h y 2 husos horarios.
  • Ekaterimburgo-Omsk. 15h y 1 huso horario.
  • Omsk-Tomsk. 14h, mismo horario. (De Tomsk a Novosibirsk, 5h en bus o tren).
  • Novosibirsk-Irkustk. 31h y 2 husos horarios.

EKATERIMBURGO – OMSK - TOMSK

El primer trayecto fue el más cómodo, viajamos en el número 16, el compartimento era nuevo, fuimos unas horas solos, los compañeros que se sumaron fueron muy agradables y estábamos frescos, el paisaje aún era novedoso. 26h más tarde, llegamos a Ekaterimburgo, la primera ciudad siberiana (15 km al este de la “frontera asiática”), con más de un millón de habitantes y famosa por ser donde asesinaron en la revolución rusa al última zar, Nicolas II, y a su familia. Dormimos dos noches y la paseamos con tranquilidad; recorrimos el sendero del río y su embalse, vimos su palacio exterior, su iglesia en honor al zar y sus calles más céntricas. No es fea, pero nos pareció poco atractiva. Eso sí, comimos muy bien en el antiguo restaurante Pelmeni, y tras regresar y tomar un café por el camino, descansamos antes de afrontar el siguiente viaje.
Paseo del río en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Grafiti en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Palacio en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Iglesia en honor a la familia del zar en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Edificio del circo en Ekaterimburgo, transiberiano 2015

Muy temprano nos subimos al tren camino de Omsk, esta vez en 3ª. Si bien la disposición era la misma de los trenes en los que habíamos viajado en La India y China, la sensación inicial fue algo desalentadora porque el vagón era notoriamente más viejo que el del primer viaje, y en el vagón el “olor a humanidad” que desprendían unos rusos con aspecto de cazador era intenso. Aún así fuimos cómodos, dormimos bastante y tras cruzar otro tramo más llegamos a Omsk, ciudad cuyo escaso atractivo estaba en su teatro y catedral, como toda ciudad siberiana. Sin embargo, comimos muy bien (en el Belvetore) y tras recorrer la ineludible calle Lenin (si levantara la cabeza, siendo la central de todas las ciudades, concentra todas las cadenas de ropa tipo LV, Zara, Armani, etc…), paseando junto al río tuvimos la suerte de encontrarnos con un recinto ferial muy animado, con familias disfrutando del verano y con un mercadillo con mucho movimiento. Tras la visita, cogimos un taxi a la estación (kamikaze, como todos los taxistas rusos), y vuelta al tren.
Teatro de Omsk, transiberiano 2015
Catedral de Omsk, transiberiano 2015
"playa" en el río de Omsk, transiberiano 2015
Mercadillo de Omsk, transiberiano 2015
Zapatillas en mercadillo de Omsk, transiberiano 2015

Esta vez nos tocaron como compañeros dos cincuentones que venían de Kazajistán. Uno de ellos chapurreaba inglés y utilizaba también su Tablet, de modo que entablamos conversación y nos explicó su trabajo en una estación de gas del interior, al tiempo que el otro compañero nos contaba su afición a la pesca mientras nos ofrecía su comida y se iba bebiendo su brik de vino. Un viaje entretenido, tras el que llegamos a Tomsk, ciudad conocida por considerarse unas de las que mejor conserva su arquitectura siberiana de madera. Nos quedamos 2 noches, aunque tuvimos mala suerte puesto que nos llovió la mayor parte del tiempo; como llegamos algo cansados del viaje, aprovechamos principalmente para recargar energías. Por lo que vimos, Tomsk es una ciudad más humana y abarcable, con su río y con muchos parques, y con las referidas casas de madera que abundan por la ciudad y que se encuentran en muy buen estado en su mayoría. Nos pareció bonita y agradable, si bien algo exagerados los elogios que habíamos leído. Es bonita, pero ponemos en duda la necesidad de desviarse para ir allí; es un ramal diferente y acudir allí nos obligó a regresar en un bus de 5h a Novosibirsk para empalmar nuevamente con la línea principal. En cualquier caso, la casualidad hizo que nos encontráramos con Carolina, una chica colombiana estudiante de medicina en Moscú, con la que coincidimos y que nos contó cosas muy interesantes de su experiencia en el país. En Novosibirsk otro chico ruso nos ayudó para llegar a la estación, y nuevamente subimos al tren para emprender el último trayecto en tren, las últimas 2 noches.

Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Mercado de comida en Tomsk, transiberiano 2015

IRKUTSK – LAGO BAIKAL

El trayecto final fue el más pesado. También en 2ª, pero en un vagón algo antiguo, los compañeros no tenían interés en socializar y además íbamos en las literas superiores. El tiempo era lluvioso y el paisaje el mismo de siempre, por lo que nos dedicamos a dormir y a avanzar en nuestras lecturas rusas. Sea como fuere, a las 8 a.m. llegamos a Irkutsk, en donde rápidamente gestionamos el transporte a Khuzhir, en la isla de Olkhon, Lago Baikal. 7 horas después, tras un viaje nuevamente kamikace, llegamos sanos y salvos a destino y nos alojamos en nuestra cabañita.

El Lago Baikal es único en el mundo y tiene sus características especiales que pueden consultarse en internet, y de las que baste mencionar que es el más profundo y largo del mundo, embolsando el 20% del agua dulce del planeta. Situado en el centro de Asia, se le considera asimismo uno de los puntos de energía vital y en sus alrededores vivieron siempre los buriatos.

Isla de Olkhom en el Lago Baikal, transiberiano 2015
Tótems chamánicos en el Lago Baikal, transiberiano 2015
Caballos en Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015

Es muy bonito. Nos alojamos 4 noches y 3 días en el pueblo que vive volcado en el turismo, esencialmente ruso, que encuentra en el Baikal un destino veraniego ideal en donde hacer camping, tomar el sol y hacer senderismo. Como si fuera del Oeste, con “mini van” (mashrutkas), todo terrenos y quads en lugar de caballos, el pueblo se enclava en mitad de la isla, frente a la “roca del chamán”, principal icono del Baikal. Las opciones eran numerosas (bicis, excursiones varias de pesca, en bus o a caballo,…) pero escogimos tomárnoslo con calma. El primer día simplemente anduvimos por el pueblo y alrededores de la susodicha roca, y bajamos a una pequeña cala para darnos un baño y relajarnos un rato. Una gozada. El segundo hicimos la excursión en minibús al cabo Khoroj del norte, interesante por ver más de la isla, pero con el tiempo brumoso quedó deslucida porque el principal atractivo sería las vistas y apenas había profundidad, una lástima; si le sumamos el horroroso camino de cabras, mejor no lo hubiésemos cogido. Nos desquitamos el último día haciendo una pequeña ruta de senderismo en dirección a la otra costa, a la que no llegamos, pero que nos permitió caminar solos por bosques de abeto muy bonitos; tras una pequeña paliza, de vuelta otro baño para despedir el Baikal, que tiene el agua fría, pero no más que Galicia, y a 30º que estábamos se disfrutaba.
Roca del Chamán y bahía en Lago Baikal, transiberiano 2015Bahía en Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Roca del Chamán Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015Pueblo de Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Bosque en isla de Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015

Por último, en Irkutsk paramos medio día que nos bastó para recorrer su centro histórico. Es una población bonita dentro de los estándares siberianos, con parques, su río, su teatro, su circo y también numerosas casas de madera. Además es la única que se ve más orientada al turismo y que lo facilita, indicando un recorrido en la acera con 26 puntos de interés turístico… ¡¡en inglés!!, algo inédito en Siberia. Comimos, paseamos y descansamos. 

Irkutsk, transiberiano 2015
Irkutsk, transiberiano 2015

Os dejamos algunos detalles para quien quiera indagar en las características del viaje en el tren transiberiano. En el próximo post relatamos nuestra experiencia en SanPetersburgo y Moscú y nuestras impresiones sobre Rusia y los rusos.

Aspectos prácticos del transiberiano

Lo primero de todo, aclarar que el transiberiano no es “un tren” ni se compra como tal; se trata de un recorrido, una vía férrea que cruza todo Rusia de este a oeste desde Moscú a Vladivostok con dos variantes llamadas el transmanchuriano y el transmongoliano (ambos llegando a Pekín). En cualquier caso, alrededor de 9000 km que se recorren en unos 7 días si se hace del tirón y que si se quiere “partir” para espaciarlo requiere adquirir los billetes necesarios por separado. Se puede hacer online (indicamos la web al final) o en la estación (“kupit” es comprar y “olmenit” cancelar).
  • Los trenes de menor numeración (los menores de 50, seguro) son los mejor equipados. Algo más caros y que realizan el recorrido completo desde Moscú.
  • Se pueden adquirir los billetes online directamente con Russian Railways, logándose.
  • Para obtener los visados, te puedes guiar por este blog. Se hace siempre a través de la agencia de visados rusos y haciéndolo con 3 semanas de antelación sale por unos 75€.
  • Hay 3 clases, de las cuales la 3ª (plazchkart) es la barata, con vagones abiertos; la 2ª (Kupé) tiene compartimentos cerrados de 4; y la 1ª tiene esos mismos compartimentos, pero de 2 (sin literas). Van doblándose los precios, de modo que si un viaje en 3ª cuesta 2500 rb, en 2ª viene a costar en torno a 5000 y en 1ª se acerca a los 10.000 rb.
  • En los trenes hace calor, y la gente en cuanto sube se cambia de ropa y se acomoda con ropa “casera” o sin camiseta y chanclas. Que no falte la estampa de las chanclas con calcetines, jaja.
  • La comida en los trenes es de batalla. El vagón restaurante solo existe en los trenes de menor numeración, en el resto tienes que llevar la comida, comprarla en el camino en alguna de las paradas o tener la suerte de estar despierto cuando pase (si pasa) alguna empleada con empanadillas (vimos 2 en todos los trayectos).
  • La puntualidad de los trayectos es extrema. Si pone a las 19:23, llegará entonces y no a las 19:20 ni a las 19:25. Lo clavan.
  • Las paradas pueden ser de 2 minutos o hasta de 50. Todas ellas vienen reflejadas en una hoja publicada en el pasillo de cada vagón (al menos en los de 2ª). Pone el horario y la estación.
  • Cada vagón tiene su povoroska (encargada) que proporciona las sábanas, limpia el baño, recoge la basura, facilita el té a quien lo pide y vigila a quienes suben y bajan del tren en las paradas.
  • Los alojamientos los reservamos por booking. Sin problema alguno.
  • Precios:
    • Trenes: Los 4 trayectos de tren nos costaron casi 19.500 rublos por persona (tres en 2ª y uno en 3ª). Al cambio nos supusieron unos 315€ cada.
    • Alojamiento: 42.000 rb. entre los dos.
    • Gastos comida, entradas, etc.: 42.000 rb. Entre los dos.
    • Aviones (ida a SP, Irkutsk-Moscú y Moscú-Mad: 612€ cada.
    • Nota: el viaje ha coincidido con una depreciación constante del rublo. Al llegar estaba a 62,5 rb por €; al regresar lo cambiaban a 70 rb por euro.
Compartimento en clase Kupé (2ª), transiberiano 2015
Vagón de 3ª clase (Plazchkart), transiberiano 2015

Por lo visto, la clásica ruta por la que optan los mochileros de camino a/de largos viajes asiáticos es hacer del tirón Moscú-Irkutsk (poco menos de 4 días seguidos) y empalmar luego con el transmongoliano. De ese modo ves lo más atractivo (Baikal), te haces una idea de ciudad siberiana con Irkutsk, te garantizas la comodidad de un tren “bueno” toda la ruta y probablemente coincidas con más “guiris” con similar plan. Por el contrario, apenas percibirás la idiosincrasia rusa. 

Pasillo en vagón de 2ª-Kupé, transiberiano 2015
 
Puesto de comida en el andén, transiberiano 2015
Paisajes desde el tren, transiberiano 2015
Llegada final a Irkutsk, transiberiano 2015

21 de diciembre de 2014

Viajar a JORDANIA por libre en octubre

Visto que las fechas eran perfectas en clima para visitar la zona, nos decantamos por un viaje a Jordania en el que contratamos hoteles por booking y alquilamos coche a través de una agencia local para movernos por el país.

Ruta
Día 1. Llegada al aeropuerto internacional de Amman hacia las 23h. Pasar el control de pasaporte y noche en MADABA. 
Día 2. Visita a JERASH y a Madaba. Noche en Madaba..
Día 3. Visita al MAR MUERTO, ruta hasta PETRA y noche en Petra.
Día 4. Visita a Petra.
Día 5. Visita diurna y nocturna a Petra (Petra by night).
Día 6. Trayecto hasta WADI RUM. Check in en el pueblo y ruta en 4x4 antes de ir al campamento.
Día 7. Día de excursión en camello por Wadi Rum. Noche en el campamento.
Día 8. Regreso a Madaba.
Día 9. Vuelo de regreso a primera hora.


NORTE: Jerash, Madaba y Mar Muerto.

El primer día hábil nos dirigimos a Jerash, antigua ciudad romana situada 1h al norte de Amman. El trayecto nos llevó casi 2h pero sin mayor problema nos plantamos en las ruinas. Lo cierto es que el estado de conservación es bastante bueno, en especial los teatros, si bien el emplazamiento... se encuentra literalmente pegado a una carretera principal a la que sigue una ciudad bastante grande, caótica y muy fea. Con lo que la sensación es un tanto ambigua; de un parte, aprecias las ruinas de una gran ciudad romana de la época, pero del otro consideramos que gran parte del encanto de estos museos al aire libre reside en su entorno, y en ese sentido queda muy deslucido (mucho más bonita resulta - o resultaba...- Palmira en Siria).En suma, es bonito, pero podía haberlo sido más.
Anfiteatro en Jerash
Una vez visto Jerash, recorrimos Madaba. Es una ciudad al sur de la capital, relativamente cerca del aeropuerto y de camino al Mar Muerto, con importancia histórica para los cristianos, que aún conservan dos iglesias con reliquias tales como el mapa de la región más antiguo del mundo y alguna otra obra artesanal en mosaicos teselados. Además, a sus afueras está el Monte Nebo, con importancia bíblica en relación a Moisés y desde donde se divisa el Mar Muerto e Israel. A nosotros nos sirvió como punto estratégico porque decidimos no meternos en el caos de Amman, del que habíamos leído que podíamos prescindir. Desde allí descendimos hasta el Mar Muerto por una sinuosa carretera entre un paisaje rocoso y desértico; una vez "abajo" nos pusimos a buscar un lugar en donde poder aclararnos la sal tras bañarnos y nos costó un tanto, principalmente por los abusivos precios, ya que está copado por Resorts de lujo. Finalmente encontramos un restaurante y pudimos experimentar la curiosa sensación... de primeras incluso marea al avanzar, y luego la sensación de ingravidez es sin duda única, algo diferente que merece la pena experimentar. Tras media hora de baño y una ducha de agua dulce, enfilamos carretera hacia el sur, y en nuestro caso pasando por Madaba con intención de encarrilar la "King's Road"... hasta que tuvimos el incidente (ver alquiler de coche al final). Lo que nos obligó a perder parte del día y a optar por la vía más rápida, la autopista del desierto, para llegar no demasiado tarde a Wadi Musa, población moderna en torno a Petra, nuestro próximo destino.  
Baño en el Mar Muerto, Israel al fondo.

PETRA (Wadi Musa)
Sin duda es la imagen de Jordania, la joya de la corona y por derecho propio una de las maravillas del mundo que merece mucho una visita pues resulta espectacular. Le dedicamos 2 días enteros (3 noches en total) y con ello pudimos recorrerlo en su práctica totalidad. De su significado, historia y demás se puede leer mucho en la red, es la antigua ciudad de los Nabateos y se encuentra en muy buen estado gracias a haber permanecido oculta largo tiempo. Recorrerla impresiona, comenzando por el Siq (el estrecho desfiladero de 2 km que hacía las veces de pasadizo de entrada y por el que galopaba Indiana Jones), que finaliza ante una de sus grandes tumbas; por sus infinitas ruinas en buen estado que permiten recomponer mentalmente su antigua distribución; y, particularmente, me asombró por sus dimensiones. Es muy extenso (llegó a albergar a 55.000 nabateos) y una vez que comienzas a "perderte" vas encontrándote con perspectivas y ruinas espectaculares. En nuestro caso, el primer día realizamos la caminata larga recorriendo todo hasta el Monasterio final, quizá el más impresionante de todos, y hasta su punto más alto; el segundo día, torcimos antes del anfiteatro para subir a la montaña y hacer el intrincado recorrido por la parte sur que desemboca igualmente a los pies del ascenso al Monasterio. Esta segunda ruta nos dio una idea más acertada de sus impresionante extensión y de sus numerosísimas cuevas y templos. Como postre, el último día acudimos al Petra By Night, que básicamente consiste en recorrer por última vez el camino hasta la primera gran tumba al final del Siq, en donde representan música árabe antigua en una atmósfera de velas y de multitud de turistas. En fin, turistada que es bonita por el hecho de ser igualmente en ese entorno, en ese caso a la luz de las velas.  
El Siq, Petra
El Gran Tesoro, Petra
El Monasterio, PetraEntrada del Monasterio, Petra
Ruta alternativa, PetraCuevas en Petra
Panorámica de Petra
Fotografiando Petra
Interior de un templo en Petra
Rincón en PetraPetra desde las alturas
Petra, camino central

Como único punto negativo de la visita, es molesta la presencia de tanto local ofreciéndote repetidamente sus servicios para su animal (camello, caballo o burro) o su tienda o restaurante. Es muchísimo más insistente que en el resto del país y resulta cansina y para mí impropio después de haber pagado la cara entrada y de encontrarte en un patrimonio de la humanidad que nada tiene que ver con su cultura. Es lamentable comparándolo con otras ciudades ancestraes como Machu Pichu o Angkor Wat (si no es por razones económicoas no se explica que Angkor no sea una de las 7 maravillas estando entre ellas Corcovado o el Taj Mahal...), lugares a cuyas puertas o en cuyas ciudades adyacentes sí que hay el lógico negocio/agobio al turista pero en cuyos interiores lo puedes apreciar con calma. 
WADI RUM
El desierto rojo. Desierto de arena, matojos y colinas rocosas de distintas tonalidades amarillas, rojas o marrones. En octubre, semivacía, como debe ser un desierto. Los alojamientos son múltiples y bastante similares por lo que se ve en Booking y se aprecia in situ. Nosotros nos quedamos dos noches en uno de ellos (Lifestyle Beduing creo) y pudimos apreciarlo con gusto. 

En cuanto a los recorridos posibles, prácticamente todos ofrecen lo mismo: el templo Nabateo (está en el pueblo, no es necesario el coche), el arroyo de Lawrence de Arabia, la casa de Lawrence, el cañón de Khareji, el gran puente, dunas blancas y rojas y el atardecer... lo hizimos nada más llegar, resultando paradas bastante forzadas o inapreciables (salvando la del puente) y sin embargo nos encantó el recorrido porque íbamos solos por un paraje espectacular. El encanto reside en el propio desierto, en pasear solo o en ir en camello o en el propio jeep admirando el paisaje. Nosotros hicimos un día en camello por el "desierto blanco" que, al no haber más gente, fue a solas con nuestro silencioso guía; y vimos también que es posible y muy recomendable realizar un trekking y perderse una horas, es muy seguro y con un buen geoposicionador no habría problema. El atardecer es muy bonito, al igual que el amanecer, y la noche estrellada es espectacular.
Wadi Rum
Wadi Rum, dunas
Wadi Rum, desde las dunas
Wadi Rum, panorámica
Wadi Rum, atardecer
Wadi Rum, canciones tras cena en el campamento
Wadi Rum, campamento
Wadi Rum, ruta camello
Wadi Rum, camello
Wadi Rum, comida nómada
Wadi Rum, panorámica

El regreso debe hacerse tras desayunar o tras una última actividad la mañana de marcha. En nuestro caso volvimos temprano con la intención de enfilar hasta Madaba por la "Kings Road", pero volvimos a tener un contratiempo con el coche que nos obligó a pasar la mañana leyendo en una cafetería hasta que vinieron a solucionarlo; sin más opción que regresar nuevamente por la autopista del Desierto, antes de madrugar al día siguiente para volar a Madrid de vuelta. ¡Menos mal que Petra y Wadi Rum los vimos estupendamente!

ALQUILAR COCHE EN JORDANIA e intifada infantil

Nos decantamos por alquilar un coche y tras leer en foros optamos por hacerlo del modo más económico, mediante una agencia local llamada Montecarlo. El resultado fue bastante lamentable, sumando además un incidente desafortunado. Para empezar, no vinieron al aeropuerto como estaba acordado, tuvimos que coger un taxi. Al día siguiente, al venir al hotel para firmar los papeles, nos informaron de que a pesar de indicar el alquiler que tenía seguro, éste no era a todo riesgo ni tenía GPS; en cualquier caso, viendo que nos iba a costar el doble contratar estos servicios, los desestimamos... y lo pagaríamos más tarde. A la vuelta del Mar Muerto, siguiendo las indicaciones hacia Madaba (hay que decir que algunos carteles solo estaban escritos en árabe y tenías que intuir por dónde circular) cuando ya faltaban escasos kilómetros nos desviamos por una carretera estrecha asfaltada para un solo vehículo y por cuyos laterales iban niños pequeños de salida del colegio. Algo habitual, nada raro. En un momento dado, a las afueras de un grupo de casas, un grupo de 10 niños de unos 8 años que estaban jugando ajenos a nuestra llegada nos obligó a detener; al vernos se pusieron a saludar y gritar en plan "novedad", nada anormal por el momento. Pero uno de ellos, y luego otro abrieron y cerraron las puertas traseras y le dieron algunos manotazos al coche; en plan "gamberrada", aunque algo ya incómodo que nos hizo alertarnos y con la bocina se apartaron y seguimos... 50 metros, en donde otro grupo de unos 15 niños de unos 10 años nos esperaba en mitad de la carretera con ademanes de "aquí no pasas". Les saludas, sonríes, les tocas la bocina en plan "venga, basta ya, muy gracioso" y en esto que rodean el coche y entre gritos comienzan a darle manotazos y golpes y a mover el coche. Lógicamente lo último que quieres es atropellar o hacerle daño a un chaval, aguantas un poco, no esperas que vaya a mayores, pones cara de "basta ya" y por suerte tras hacer ruido con el embrague y bocina, despejan el camino y comenzamos a movernos cuando "¡¡CRASH!!" pedrada al canto y toda la luna trasera hecha añicos, tras la que se ve al cabronazo que nos había lanzado la piedra cual jugador de beisbol tras lanzar la bola. En fin, la piedra no pasó adelante y antes de sufrir más percances seguimos y llegamos a Madaba en donde decidimos solucionar el problema antes de continuar de esa forma hasta Petra. Ahí sí, la compañia gestionó el arreglo (160€ nos costó...) y 5 horas más tarde reanudamos viaje.
Por lo demás el coche funcionó bien (un KIA picanto) hasta la salida de Wadi Rum en que un problema con el sistema eléctrico de la llave no nos permitió arrancar y tuvimos que esperar a que vinieran desde Amman (cualquier compañía internacional tiene oficinas en Aqaba, a 30 minutos en lugar de a 4 horas). El resultado fue una nueva pérdida de tiempo.
Como conclusión, aconsejamos viajar por libre, pero alquilando taxis locales (lo hablas con el hotel por ejemplo y siempre conocerán a gente que realice el trayecto, desde luego no desde España). Especialmente porque una vez que llegas a Wadi Rum o a Petra, no los necesitas, de modo que únicamente pagas el trayecto, que puedes acordar con el conductor con mayor comodidad y yendo a tiro hecho. El coste te sale igual que alquilar con una agencia europea, y vas mucho más cómodo y sin gasto de gasolina ni sorpresas a la hora de contratar seguros, etc.
Foto detalle de zapatos, Jordania
Curiosidades
  • Comen muy parecidos ingredientes a todas horas, típica comida libanesa sin mucha variedad.
  • Las carreteras están en un estado regulero en muchos tramos. La autopista del desierto tiene tramos con agujeros y son frecuentes en todos los casos altos vadenes que obligan a reducir la velocidad. Por lo demás, la conducción es llevadera.
  • Hay frecuentes controles policiales en la carretera, pero en cuanto te ven guiri te indican que continúes sin mayor molestia.
  • Jordania nos ha resultado un país caro. Aparte del viaje (con Royal Jordanian fuimos directos por algo menos de 500€) sirvan estos ejemplos:
    • Entrada de Petra 2 días: 65€.
    • Entrada Petra by night: 18€.
    • Comidas de buffet en lugares turísticos: 12€ bebida aparte.
    • Baño en el Mar Muerto: 23€ persona (para tener ducha posterior. En hoteles, el doble).
    • Menú en "comida rápida" de Kebab: 8€.
    • Cremas 120ml. mar muerto: 20€.
    • Alquiler coche en agencia local: 140€ (en taxi todos los trayectos hubiesen sido unos 220€).
    • Alojamientos: 55-65€ (dobles con baño y desayuno - tanto el Mosaic City de Madaba como el Shara Mountains de Petra, muy recomendables).
  • Gente: Sin ser los más sonrientes, son amables con el turista y no resultan agobiantes (salvedad de Petra). Lo peor vienen a ser los niños, que son siempre imprevisibles y más en grupo, ya nos hemos referido antes a ellos. 
  • El silencio está infravalorado por desgracia. Así, más allá del tráfico urbano y las llamadas a la oración de madrugada, es frecuente que todo joven vaya con su móvil (eso que no le falte a nadie) escuchando su música en alto. Algo que desentona en Petra o en Wadi Rum, menos mal que nuestro camellero iba con sus cascos...

En definitiva, nos quedamos con las espectaculares Petra y Wadi Rum y con la experiencia del baño en el Mar Muerto; el resto, quizá por los contratiempos y por la sensación que nos llevamos, nos parece que no reviste mayor interés y que se ve rápido. En cuanto a la fecha, por lo que parece acertamos plenamente, mejor ir en primavera / otoño y tanto mejor fuera de la temporada alta. Es plenamente seguro y en una semana se ve muy bien a no ser que se quiera bucear en el Mar Rojo.