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20 de agosto de 2015

San Petersburgo y Moscú. Impresiónes del país (Rusia II)

Además del viaje en transiberiano, visitamos las dos grandes metrópolis rusas, que compiten en glamour y atractivos como si de Madrid y Barcelona se trataran. San Petersburgo fue nuestra puerta de entrada, y Moscú nuestra última parada en Rusia. Ambas son ciudades muy europeas, ambas se ven muy modernas y restauradas (esto último, especialmente Moscú), y por lo demás la principal diferencia entre ambas es su carácter más marítimo en el caso de San Petersburgo con sus canales e islotes, y la mayor grandilocuencia de Moscú, tanto en monumentos como en el lujo que se percibe en su zona centro. Entre la visita a ambas ciudades y el periplo siberiano, pudimos llevarnos una percepción más aproximada de Rusia y de los rusos, que, en contra lo que habíamos leído y temíamos, nos han caído estupendamente.

Plaza Roja, Moscú


SAN PETERSBURGO, la ciudad de los canales a orillas del Báltico

Llegamos por la tarde y la 1ª impresión no podía ser más positiva; San Petersburgo nos recibió con un buen día de verano de tardío anochecer y con sus calles animadas con música callejera. El ambiente era muy agradable y el primer paseo por su avenida principal nos transmitió la elegancia de sus edificios y grandes avenidas junto con sus amplios canales. Los dos días siguientes refrendamos esa impresión y nos pareció además muy cómoda por su perfil absolutamente llano y sus múltiples parques y avenidas junto a los canales y al gran río Neva, es una metrópoli con un estilo afrancesado en el que se percibe un nivel de vida alto. 

Avenida, San Petersburgo
Iglesia de la sangre derramada, San Petersburgo
Interior de la iglesia de la sangre derramada, San Petersburgo

En esos días hicimos nuestros pinitos con la comida rusa, entramos en la impresionante iglesia de la sangre derramada (en honor al zar allí asesinado y hecha a semejanza de la San Basilio de la Plaza Roja), nos asomamos por la vivienda de "Raskolnikov" (personaje de "Crimen y Castigo"-Dostoievsky), y callejeamos por todo el centro, canales y mercadillos. Hacía buen tiempo y era fin de semana, por lo que coincidimos con varias bodas en sesión fotográfica, y vimos mucha "vidilla" local, con mucha gente aprovechando los rayos de sol para tumbarse en parques y remansos del río. Por supuesto, también acudimos al Hermitage, aunque al respecto nos desfraudó un tanto. Se trata del antiguo palacio de invierno del zar, y como tal tiene mucho encanto e interés como edificio, majestuoso; sin embargo, a nivel pictórico, si bien tiene ejemplos de todos los grandes maestros, no tiene ninguno de los grandes cuadros universales y, lo que es menos excusable, la exposición de los cuadros es deficiente, muchos de ellos se encuentran en sombra e incluso con los focos que debían iluminarlos, apagados. Lamentable. Por lo demás, es enorme, pero salvo que se sea un estudioso, se puede ver en una mañana; nosotros lo vimos entero en 3h (fundamental comprar la entrada online para evitar la cola y solo recoger la entrada allí).

En suma, por lo menos en verano, una ciudad preciosa y muy viva.

Puente sobre el río Nevá, San Petersburgo
Hermitage, San Petersburgo
Canal, San Petersburgo


MOSCÚ, la renovada capital del imperio

Imaginamos que la comparación con lo que era en la época soviética será como el día y la noche, porque lo que hemos visto nos ha impresionado por lo moderna, limpia y remozada que está. Además de por la riqueza que se percibe (no tiene desperdicio ver los coches que pasan por las avenidas principales, los todoterreno de alta gama de las marcas más lujosas parece que los regalasen. Siempre negros...). Quizá algo menos europea que San Petersburgo (aquí ya casi todo es en cirílico), nos ha parecido una ciudad muy bonita que más allá de la Plaza Roja tiene numerosos atractivos. Por un lado está su célebre red de metro, con fastuosas estaciones (ya en San Petersburgo lo habíamos visto, muy profundamente excavadas) que fuimos viendo según nos desplazábamos por el suburbano; y por otro, además del propio callejeo, vimos mercados, parques y conventos.
Metro de Moscú
Calle peatonal, Moscú

El hotel estaba céntrico, por lo que bajamos cada día por una bonita calle cruzada por otras peatonales y dejábamos a un lado el precioso teatro Bolshoi para estar en el cogollo de la Plaza Roja. Nos movimos en metro (conviene saber descifrar los nombres en cirílico, damos algunas pautas al final) tanto al mercado de Izmailovo, muy vistoso y bullicioso los fines de semana pero desgraciadamente bastante desierto el martes..., como al convento de Novodevichi, un recinto muy bonito cuyo principal atractivo es su recinto exterior y el bonito lago contiguo (en el que dicen que se inspiró Tchaikovski para el Lago de los Cisnes), y a su cementerio contiguo, impresionante camposanto de muchas personalidades que parecen competir por esculpir su làpida a mayor tamaño y de mejor manera. Nos acercamos recomendados al Muzeumpark cercano a la plaza Roja (impresionante nuevamente, un parque muy moderno junto al río repleto de esculturas), recorrimos la calle Ardat y, por supuesto, fuimos a la Plaza Roja y alrededores. Los últimos días nos tumbamos largo rato en el bonito Alexander Park que rodea el Kremlin, y paseamos largo y tendido de visita por el Kremlin (los museos tienen poco interés, pero es bonito el recinto) y por la plaza roja al atardecer. Es una plaza que de haberla visto te suena familiar y que es muy bonita. El Kremlin a un lado, el elegante edificio de unos grandes almacenes al otro, y por los costados menores el perfil del museo de Historia junto a una pequeña iglesia y la simbólica Puerta de Kazan, enfrentada al otro extremo con la coqueta iglesia de San Basilio que tanto nos recordaba al Castillo de Disney. Precioso, merece la pena sentarse y pasar un rato contemplando el atardecer. Moscú se merece mucho una visita.

Cementerio de Novodevichi, Moscú
Centro financiero desde el convento de Novodevichi, Moscú
Centro financiero desde el Kremlin, Moscú
Kremlin, Moscú
Plaza roja, Moscú


Impresiones y curiosidades de RUSIA
  • Clima. En verano (Del 24 J al 12 A) nos ha hecho más bien calor (28-30º) en todo el recorrido de Moscú al Lago Baikal, con bastante calor en los trenes del Transiberiano.
  • Idioma. La salvación hoy día se llama “Google translator” que de hecho utilizan ellos en hoteles para entenderse cuando no están seguros. Te lo traduce al cirílico, con la pronunciación y reproducción sonora. Ello sirve para reproducir los aspectos básicos que son de mucha utilidad ya que poca gente habla inglés y agradecen que te dirijas en ruso. Por ejemplo:
    • Izviniche (disculpe).
    • Spasiva (gracias).
    • Dobroye Utra (buenos días).
    • Odin (uno), Dva (dos), piat (cinco), stó (cien)…
    • Jachú éta (quiero esto).
    • Moshna? (¿puedo?).
    • Kak Moshna? (¿Cómo puedo?).
    • Apotóm (luego).
Conviene además aprender lo básico del cirílico para descifrar palabras y orientarse en el metro de Moscú por ejemplo. Por ejemplo, “Pectopah” significa “Restoran” por lo que P=R, C=S, H=N. Las otras básicas son N=i y R=YA.
  • Gente. Por lo leído en otros blogs, libros y percepción general, temíamos encontrarnos con gente algo arisca, pero todo lo contrario. Si bien es cierto que son gente de rostro serio, nos han parecido muy simpáticos, educados y nobles; con un par de palabras en ruso y humildad, dispuestos y agradables. Además, hemos comprobado que el estereotipo rubio es irreal, puesto que hay rusos de todos los tipos; bajos, morenos, rapados, delgados, con aspecto asiático o musulmán, cualquiera encaja dentro de la gran nación. Por otro lado, el único “pero” sería que es bastante frecuente cruzarse con gente que hueles mal. Olor a falta de higiene y ropa sudada. Por lo visto (según nos contó Carolina, estudiante en Moscú) esto se recrudece en invierno porque se duchan menos. Mejor no conocerlo… 

Rusia

Rusia

Rusia
  • Comida. No es un destino con gastronomía brillante, pero ha resultado mejor de lo que temíamos. Emplean mucho pepino, patata, carne de cerdo y remolacha; en verano venden mucho fruto rojo en las calles. Tienen influencias asiáticas (Los pelmeni y Buzzi serían los dim-sum y Bam), comen muchas empanadillas rellenas de patatas y carne y le llaman Blinis a lo que serían Crepes rellenas tanto de dulce como de salado. Aparte, toman muchas sopas (la clásica es el Borshk de remolacha y carne) y otras ensaladas. 

Borsk

Buzzy

  • Todas las ciudades tienen su edificio para el circo, una tradición rusa profundamente arraigada.
  • Los autobuses circulan con “guías eléctricas” dispuestas por todas las principales calles. Fuera de Moscú y SP, son muy viejos.
  • La sensación es de seguridad, si bien se ve mucho borracho por la calle.
  • Las calles estás muy limpias. Y cuidan mucho los jardines, floridos e impecables.
  • Tienen WIFI gratuito en todos lados. Los enchufes son iguales que los españoles.
  • El cambio de divisas lo hacen los bancos y solo aceptan billetes en perfecto estado.
Plaza de Tomsk con Lenin presidiendo la rotonda
Matriuska

En definitiva, hemos podido palpar el modo de vida ruso y la cultura del mayor país del mundo. Tan grande como diverso y en cierto modo aislado a pesar de "copar" dos continentes.

17 de agosto de 2015

Transiberiano: De Moscú al Lago Baikal. (Rusia I)

¿Por qué decidimos realizar el transiberiano?
Teníamos una espinita clavada desde que en nuestro largo viaje RTW perdimos los pasaportes y no pudimos regresar recorriéndolo como era nuestro propósito inicial. Además, este año retrasamos la decisión del viaje hasta un mes antes, y entonces nos pareció la opción más atractiva conforme a presupuesto. Nos atraía conocer Rusia y, por añadidura, reconocemos la atracción del reto viajero de la ruta por su carácter histórico.
Ruta del viaje, transiberiano 2015

¿Qué atractivo tiene viajar tantas horas seguidas en tren? ¿Tiene algo especial el transiberiano?
Hemos viajado en La India, en China y ahora Rusia. Viajar en tren tiene algo especial por cuanto vas sintiendo el viaje, el desplazamiento, la distancia,… el transiberiano tiene a partir de ahí las características intrínsecas al país que recorre. Se puede palpar la idiosincrasia local, el paisaje y percibir la importancia vital que supone esta vía de comunicación que une a los habitantes de regiones muy dispares y por la que se transportan las materias primas que permiten su desarrollo económico; un país que conteniendo las mayores reservas energéticas del mundo siempre estará destinado a ser una superpotencia. Hasta ahí lo bonito, pero es necesario prevenir de la dureza del viaje, por lo que tiene de monótono (me he fundido Guerra y Paz, jeje), de paisaje invariable (los Urales son imperceptibles, el paisaje es una pretaiga constante, bosques de abedules y abetos combinados con campo), por la práctica imposibilidad de comunicarte con los locales y por las deficiencias de la mayor parte de trenes (salvo los de numeración inferior, los baños no tienen agua, por ejemplo). Tiene eso sí la peculiaridad (y atractivo) de ser una ruta apenas transitada por turistas, para nuestra sorpresa, ni viajando como nosotros del 27 de julio al 10 de agosto. Solo en las capitales y al final en Irkutsk o Baikal te topas con turistas, en su mayoría asiáticos o propios rusos. En suma, es un viaje que te sumerge en Rusia, sin apenas interés turístico pero una experiencia viajera incomparable, en cierto modo un viaje reflexivo.

Vistas desde el tren, transiberiano 2015
Parada durante el trayecto, transiberiano 2015

Recorrido:
  • Moscú-Ekaterimburgo. 26h y 2 husos horarios.
  • Ekaterimburgo-Omsk. 15h y 1 huso horario.
  • Omsk-Tomsk. 14h, mismo horario. (De Tomsk a Novosibirsk, 5h en bus o tren).
  • Novosibirsk-Irkustk. 31h y 2 husos horarios.

EKATERIMBURGO – OMSK - TOMSK

El primer trayecto fue el más cómodo, viajamos en el número 16, el compartimento era nuevo, fuimos unas horas solos, los compañeros que se sumaron fueron muy agradables y estábamos frescos, el paisaje aún era novedoso. 26h más tarde, llegamos a Ekaterimburgo, la primera ciudad siberiana (15 km al este de la “frontera asiática”), con más de un millón de habitantes y famosa por ser donde asesinaron en la revolución rusa al última zar, Nicolas II, y a su familia. Dormimos dos noches y la paseamos con tranquilidad; recorrimos el sendero del río y su embalse, vimos su palacio exterior, su iglesia en honor al zar y sus calles más céntricas. No es fea, pero nos pareció poco atractiva. Eso sí, comimos muy bien en el antiguo restaurante Pelmeni, y tras regresar y tomar un café por el camino, descansamos antes de afrontar el siguiente viaje.
Paseo del río en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Grafiti en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Palacio en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Iglesia en honor a la familia del zar en Ekaterimburgo, transiberiano 2015
Edificio del circo en Ekaterimburgo, transiberiano 2015

Muy temprano nos subimos al tren camino de Omsk, esta vez en 3ª. Si bien la disposición era la misma de los trenes en los que habíamos viajado en La India y China, la sensación inicial fue algo desalentadora porque el vagón era notoriamente más viejo que el del primer viaje, y en el vagón el “olor a humanidad” que desprendían unos rusos con aspecto de cazador era intenso. Aún así fuimos cómodos, dormimos bastante y tras cruzar otro tramo más llegamos a Omsk, ciudad cuyo escaso atractivo estaba en su teatro y catedral, como toda ciudad siberiana. Sin embargo, comimos muy bien (en el Belvetore) y tras recorrer la ineludible calle Lenin (si levantara la cabeza, siendo la central de todas las ciudades, concentra todas las cadenas de ropa tipo LV, Zara, Armani, etc…), paseando junto al río tuvimos la suerte de encontrarnos con un recinto ferial muy animado, con familias disfrutando del verano y con un mercadillo con mucho movimiento. Tras la visita, cogimos un taxi a la estación (kamikaze, como todos los taxistas rusos), y vuelta al tren.
Teatro de Omsk, transiberiano 2015
Catedral de Omsk, transiberiano 2015
"playa" en el río de Omsk, transiberiano 2015
Mercadillo de Omsk, transiberiano 2015
Zapatillas en mercadillo de Omsk, transiberiano 2015

Esta vez nos tocaron como compañeros dos cincuentones que venían de Kazajistán. Uno de ellos chapurreaba inglés y utilizaba también su Tablet, de modo que entablamos conversación y nos explicó su trabajo en una estación de gas del interior, al tiempo que el otro compañero nos contaba su afición a la pesca mientras nos ofrecía su comida y se iba bebiendo su brik de vino. Un viaje entretenido, tras el que llegamos a Tomsk, ciudad conocida por considerarse unas de las que mejor conserva su arquitectura siberiana de madera. Nos quedamos 2 noches, aunque tuvimos mala suerte puesto que nos llovió la mayor parte del tiempo; como llegamos algo cansados del viaje, aprovechamos principalmente para recargar energías. Por lo que vimos, Tomsk es una ciudad más humana y abarcable, con su río y con muchos parques, y con las referidas casas de madera que abundan por la ciudad y que se encuentran en muy buen estado en su mayoría. Nos pareció bonita y agradable, si bien algo exagerados los elogios que habíamos leído. Es bonita, pero ponemos en duda la necesidad de desviarse para ir allí; es un ramal diferente y acudir allí nos obligó a regresar en un bus de 5h a Novosibirsk para empalmar nuevamente con la línea principal. En cualquier caso, la casualidad hizo que nos encontráramos con Carolina, una chica colombiana estudiante de medicina en Moscú, con la que coincidimos y que nos contó cosas muy interesantes de su experiencia en el país. En Novosibirsk otro chico ruso nos ayudó para llegar a la estación, y nuevamente subimos al tren para emprender el último trayecto en tren, las últimas 2 noches.

Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Casa de madera en Tomsk, transiberiano 2015
Mercado de comida en Tomsk, transiberiano 2015

IRKUTSK – LAGO BAIKAL

El trayecto final fue el más pesado. También en 2ª, pero en un vagón algo antiguo, los compañeros no tenían interés en socializar y además íbamos en las literas superiores. El tiempo era lluvioso y el paisaje el mismo de siempre, por lo que nos dedicamos a dormir y a avanzar en nuestras lecturas rusas. Sea como fuere, a las 8 a.m. llegamos a Irkutsk, en donde rápidamente gestionamos el transporte a Khuzhir, en la isla de Olkhon, Lago Baikal. 7 horas después, tras un viaje nuevamente kamikace, llegamos sanos y salvos a destino y nos alojamos en nuestra cabañita.

El Lago Baikal es único en el mundo y tiene sus características especiales que pueden consultarse en internet, y de las que baste mencionar que es el más profundo y largo del mundo, embolsando el 20% del agua dulce del planeta. Situado en el centro de Asia, se le considera asimismo uno de los puntos de energía vital y en sus alrededores vivieron siempre los buriatos.

Isla de Olkhom en el Lago Baikal, transiberiano 2015
Tótems chamánicos en el Lago Baikal, transiberiano 2015
Caballos en Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015

Es muy bonito. Nos alojamos 4 noches y 3 días en el pueblo que vive volcado en el turismo, esencialmente ruso, que encuentra en el Baikal un destino veraniego ideal en donde hacer camping, tomar el sol y hacer senderismo. Como si fuera del Oeste, con “mini van” (mashrutkas), todo terrenos y quads en lugar de caballos, el pueblo se enclava en mitad de la isla, frente a la “roca del chamán”, principal icono del Baikal. Las opciones eran numerosas (bicis, excursiones varias de pesca, en bus o a caballo,…) pero escogimos tomárnoslo con calma. El primer día simplemente anduvimos por el pueblo y alrededores de la susodicha roca, y bajamos a una pequeña cala para darnos un baño y relajarnos un rato. Una gozada. El segundo hicimos la excursión en minibús al cabo Khoroj del norte, interesante por ver más de la isla, pero con el tiempo brumoso quedó deslucida porque el principal atractivo sería las vistas y apenas había profundidad, una lástima; si le sumamos el horroroso camino de cabras, mejor no lo hubiésemos cogido. Nos desquitamos el último día haciendo una pequeña ruta de senderismo en dirección a la otra costa, a la que no llegamos, pero que nos permitió caminar solos por bosques de abeto muy bonitos; tras una pequeña paliza, de vuelta otro baño para despedir el Baikal, que tiene el agua fría, pero no más que Galicia, y a 30º que estábamos se disfrutaba.
Roca del Chamán y bahía en Lago Baikal, transiberiano 2015Bahía en Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Roca del Chamán Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015Pueblo de Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Khuzhir-Lago Baikal, transiberiano 2015
Bosque en isla de Olkhom-Lago Baikal, transiberiano 2015

Por último, en Irkutsk paramos medio día que nos bastó para recorrer su centro histórico. Es una población bonita dentro de los estándares siberianos, con parques, su río, su teatro, su circo y también numerosas casas de madera. Además es la única que se ve más orientada al turismo y que lo facilita, indicando un recorrido en la acera con 26 puntos de interés turístico… ¡¡en inglés!!, algo inédito en Siberia. Comimos, paseamos y descansamos. 

Irkutsk, transiberiano 2015
Irkutsk, transiberiano 2015

Os dejamos algunos detalles para quien quiera indagar en las características del viaje en el tren transiberiano. En el próximo post relatamos nuestra experiencia en SanPetersburgo y Moscú y nuestras impresiones sobre Rusia y los rusos.

Aspectos prácticos del transiberiano

Lo primero de todo, aclarar que el transiberiano no es “un tren” ni se compra como tal; se trata de un recorrido, una vía férrea que cruza todo Rusia de este a oeste desde Moscú a Vladivostok con dos variantes llamadas el transmanchuriano y el transmongoliano (ambos llegando a Pekín). En cualquier caso, alrededor de 9000 km que se recorren en unos 7 días si se hace del tirón y que si se quiere “partir” para espaciarlo requiere adquirir los billetes necesarios por separado. Se puede hacer online (indicamos la web al final) o en la estación (“kupit” es comprar y “olmenit” cancelar).
  • Los trenes de menor numeración (los menores de 50, seguro) son los mejor equipados. Algo más caros y que realizan el recorrido completo desde Moscú.
  • Se pueden adquirir los billetes online directamente con Russian Railways, logándose.
  • Para obtener los visados, te puedes guiar por este blog. Se hace siempre a través de la agencia de visados rusos y haciéndolo con 3 semanas de antelación sale por unos 75€.
  • Hay 3 clases, de las cuales la 3ª (plazchkart) es la barata, con vagones abiertos; la 2ª (Kupé) tiene compartimentos cerrados de 4; y la 1ª tiene esos mismos compartimentos, pero de 2 (sin literas). Van doblándose los precios, de modo que si un viaje en 3ª cuesta 2500 rb, en 2ª viene a costar en torno a 5000 y en 1ª se acerca a los 10.000 rb.
  • En los trenes hace calor, y la gente en cuanto sube se cambia de ropa y se acomoda con ropa “casera” o sin camiseta y chanclas. Que no falte la estampa de las chanclas con calcetines, jaja.
  • La comida en los trenes es de batalla. El vagón restaurante solo existe en los trenes de menor numeración, en el resto tienes que llevar la comida, comprarla en el camino en alguna de las paradas o tener la suerte de estar despierto cuando pase (si pasa) alguna empleada con empanadillas (vimos 2 en todos los trayectos).
  • La puntualidad de los trayectos es extrema. Si pone a las 19:23, llegará entonces y no a las 19:20 ni a las 19:25. Lo clavan.
  • Las paradas pueden ser de 2 minutos o hasta de 50. Todas ellas vienen reflejadas en una hoja publicada en el pasillo de cada vagón (al menos en los de 2ª). Pone el horario y la estación.
  • Cada vagón tiene su povoroska (encargada) que proporciona las sábanas, limpia el baño, recoge la basura, facilita el té a quien lo pide y vigila a quienes suben y bajan del tren en las paradas.
  • Los alojamientos los reservamos por booking. Sin problema alguno.
  • Precios:
    • Trenes: Los 4 trayectos de tren nos costaron casi 19.500 rublos por persona (tres en 2ª y uno en 3ª). Al cambio nos supusieron unos 315€ cada.
    • Alojamiento: 42.000 rb. entre los dos.
    • Gastos comida, entradas, etc.: 42.000 rb. Entre los dos.
    • Aviones (ida a SP, Irkutsk-Moscú y Moscú-Mad: 612€ cada.
    • Nota: el viaje ha coincidido con una depreciación constante del rublo. Al llegar estaba a 62,5 rb por €; al regresar lo cambiaban a 70 rb por euro.
Compartimento en clase Kupé (2ª), transiberiano 2015
Vagón de 3ª clase (Plazchkart), transiberiano 2015

Por lo visto, la clásica ruta por la que optan los mochileros de camino a/de largos viajes asiáticos es hacer del tirón Moscú-Irkutsk (poco menos de 4 días seguidos) y empalmar luego con el transmongoliano. De ese modo ves lo más atractivo (Baikal), te haces una idea de ciudad siberiana con Irkutsk, te garantizas la comodidad de un tren “bueno” toda la ruta y probablemente coincidas con más “guiris” con similar plan. Por el contrario, apenas percibirás la idiosincrasia rusa. 

Pasillo en vagón de 2ª-Kupé, transiberiano 2015
 
Puesto de comida en el andén, transiberiano 2015
Paisajes desde el tren, transiberiano 2015
Llegada final a Irkutsk, transiberiano 2015